jueves, 6 de marzo de 2014

TIPS FINANCIEROS: Pequeños accionistas: Una mirada sencilla de los estados financieros



Hemos entrado en la época del año en la que se realiza el mayor número de asambleas generales de las empresas colombianas. Por eso Aktiva Servicios Financieros presenta algunos concejos a los pequeños accionistas que les ayuden a participar en las asambleas con mayores elementos y tomen las decisiones más convenientes para la gestión de sus inversiones.

I. LOS ESTADOS FINANCIEROS

Los estados financieros de una empresa  ofrecen una valiosa información para la toma de decisiones sobre inversión, otorgamiento de crédito; proveen elementos para el análisis sobre el futuro de los ingresos y los  gastos y se constituyen en la principal herramienta para evaluar la gestión administrativa de las personas que manejan la empresa.

Los principales usuarios de los  estados financieros son por supuesto los accionistas, también lo son los acreedores—en especial  las entidades financieras—y, entre otros, los organismos  estatales: Dian, municipios, etc. 

Los estados financieros, comúnmente conocidos como el balance, están conformados por el estado de resultados,—llamado también PyG—el estado de cambios en el patrimonio, el estado de cambios en la situación financiera, el estado de flujos de efectivo y los estados financieros consolidados.

La información contenida en los estados financieros  es fundamental y se presume veraz, confiable y que ha sido objeto de todos los filtros establecidos por la ley. Basado en ella se toman decisiones que tienen efectos en la vida de las personas y repercuten en el conjunto de la sociedad. Los accionistas deben cerciorarse de que los estados financieros hayan sido auditados y estén firmados por el contador de la empresa, quien en virtud de la ley está investido para dar fe pública de sus informes. La ley establece un plazo de quince días antes de la celebración de la asamblea general para que la administración de la empresa ponga a disposición de los accionistas los informes. El accionista responsable debe conocer esos  informes para asistir a la asamblea con un conocimiento que le permita intervenir y hacer propuestas acertadas. Para esto se requiere que la empresa asuma buenas prácticas de gobierno corporativo. Hoy en día estas prácticas han sido acogidas de forma voluntaria por muchas empresas. Además, las que cotizan en la bolsa de valores están obligadas a contar con un código de buen gobierno.

II. EN LA ASAMBLEA GENERAL



Desde luego que el interés inmediato de los accionistas en la asamblea general es conocer la rentabilidad de su inversión. Por ello su atención se centrará en el concepto de las utilidades netas, información que hallará en el estado de resultados. Las utilidades netas expresan claramente el desempeño de la administración de la empresa y por lo tanto  el rendimiento o la rentabilidad efectiva que los socios o dueños de una empresa obtienen por sus aportes. De aquí se originarán los dividendos que obtendrá el inversionista.

El análisis de la utilidad neta puede llegar a ser más profundo. Como se indicó, de la utilidad creada se desprenden los dividendos, es decir, la utilidad que la empresa reparte a sus accionistas. Los poseedores de acciones, bien sean ordinarias o preferenciales, pueden calcular fácilmente el número de periodos en los que recuperará el dinero invertido, mediante la división del precio y el dividendo recibido por acción, obteniendo así como resultado el número de años que tomará recuperar el valor invertido.

III. MÁS ALLÁ DE LAS UTILIDADES


Sin embargo, el accionista debe mantener una visión de largo plazo porque la utilidad de un año en particular puede presentarse por una circunstancia especial que probablemente no se repetirá  en el futuro, por ello debe informarse sobre la evolución general de la empresa. Los estados financieros  le permiten  visualizar de manera rápida los cambios  en las principales cuentas, tales como ingresos, patrimonio, pasivos o gastos que pueden indicarle si la empresa sigue una evolución positiva o evidencia algunas dificultades, como por ejemplo incrementos mayores en los gastos que en los ingresos, venta de activos propios del negocio, etc.

En particular, el accionista debe informarse  sobre el endeudamiento  que contrae la empresa con las entidades financieras —conocido comúnmente como el apalancamiento financiero—. Esta  es una estrategia de administración formidable para obtener capital de trabajo y mejorar la rentabilidad de los activos de la empresa. Sin embargo, el endeudamiento debe ser moderado para no poner en riesgo el futuro de la empresa. Si la deuda crece más que los activos, disminuye claramente la solvencia de la organización empresarial.

Además, se debe insistir en que la empresa cuente con una estructura de financiamiento ajustada a sus  operaciones, es decir, una  porción de corto plazo para las operaciones del día a día, y el saldo restante entre el mediano y largo plazo, acorde con los flujos de recursos y necesidades de financiación. Toda vez que la concentración de la financiación en algunos de estos esquemas trae consigo una serie de riesgos, por ejemplo, el endeudamiento concentrado en el corto plazo implica una presión permanente sobre el flujo de caja de las empresas con el fin de atender el servicio de la deuda. Esta situación conduce finalmente a una necesidad de renovación  constante de la deuda y en consecuencia a costos adicionales a los de la tasa de interés como es el caso del impuesto a las transacciones.

Según sean los resultados de la empresa, y en particular como haya evolucionado el precio de la acción, el accionista deberá definir una estrategia. En efecto, podría fijar un precio mínimo a partir del cual vender. Si la empresa está listada en la Bolsa de Valores de Colombia, podría obtener asesoría de un comisionista de bolsa acerca de  su decisión sobre la inversión en la empresa.

Por último, no hay que esperar hasta la fecha de entrega de los balances para las  inquietudes de los resultados, como accionista debe estar al tanto durante todo el año a eventos de coyuntura económica que puedan influir de alguna forma en el desempeño de la empresa; de esta manera además de la asesoría del comisionista de bolsa el accionista debe desarrollar un criterio propio de administración de su inversión.  

Descargue el presente articulo en pdf aquí.

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